Las fases de la Luna y el amor: qué conviene hacer en cada una
Luna nueva para sembrar, llena para cosechar y menguante para soltar: una guía práctica para acompañar tus vínculos.

La Luna tarda unos 29 días y medio en dar una vuelta completa, y desde siempre se la usó como reloj de los ciclos emocionales. No hace falta creer que "la Luna decide" para aprovecharla: alcanza con usarla como un calendario que te recuerda sembrar, revisar y soltar.
Luna nueva: sembrar
Es el momento de las intenciones. Escribí qué tipo de vínculo querés construir, contigo y con otros. No es para pedir que alguien vuelva: es para definir qué querés vivir. Funciona bien un ritual simple: una vela, una hoja y tres frases en presente.
Luna creciente: acercarse
La energía crece y acompaña la acción. Es buen momento para abrir conversaciones, proponer planes o animarte a lo que venías postergando.
Luna llena: ver con claridad
Todo se ilumina, también lo que no queríamos ver. Las emociones están a flor de piel, así que conviene evitar decisiones drásticas en caliente. Es ideal para agradecer lo que sí funciona y para hablar de lo importante con calma.
Luna menguante: soltar
La energía baja y acompaña los cierres: terminar lo que ya no va, ordenar, perdonar. Si venís cargando un enojo viejo, es la fase para escribirlo y dejarlo ir.
Cómo usarlo en el día a día
No hace falta esperar a la fase justa para todo. Usala como brújula: si estás por tomar una decisión grande, mirá en qué momento está la Luna y preguntate si estás sembrando, revisando o soltando. En el calendario lunar de tu panel ves la fase de hoy y las próximas, con un consejo para cada una.


